Hola, soy Pau, fundadora de Ashtanga Yoga Devoto, una hermosa escuela y comunidad donde el principal objetivo es desarrollar el autoconocimiento.Estudio el texto Yoga Sūtra de manera autodidacta desde que comencé en este camino, y poco a poco, fui creando una forma de abordarlo y comprenderlo de manera sencilla y eficiente.Aquí, procuraré transmitirte las bases filosóficas y prácticas del yoga.El yoga es un sistema organizado que nos ayuda a comprender el funcionamiento de la mente, brindándonos nociones y conceptos que esclarecen nuestra visión y le otorgan dirección a la práctica.A su vez, en el mismo proceso de estudio, buscamos que la mente aprenda a aquietarse y observar.A través del estudio de los Sūtras, te acompaño hasta que tu comprensión sobre Yoga se vuelve clara y evidente, y puedas continuar tu práctica con mayor profundidad y sabiduría.Vamos?

Yoga Sūtra - PatañjaliEstudiar los Yoga Sūtra de Patañjali no es solo leer un texto antiguo:
es un recorrido que nos aporta claridad sobre la práctica, sobre la meta del yoga, y sobre los elementos que pueden potenciarla o dificultarla.
Este estudio es un paso importante para quienes -en el contexto de la práctica del Yoga- quieren acercarse despacio a ciertos conceptos, reconocer cómo los sutras se conectan entre sí de forma organizada y sistemática, y comenzar a percibir lo que buscan de manera más clara y evidente .Estudiar este texto es una de las formas de adentrarse en el autoconocimiento de manera amigable y progresiva.

En este sutra se define el Ashtanga Yoga: los ocho elementos que guían desde la conducta ética y posturas físicas hasta la meditación y absorción profunda, integrando cuerpo, mente y energía vital (prāṇa) en un sādhanā progresivo y original de Patañjali.

Los yama son la raíz ética del yoga: actitudes prácticas que emergen cuando la mente se aclara y que protegen la energía para el camino.

Los niyama son las observancias que cuidan la mente, la estabilizan, la vuelven aliada del camino, y ayudan a profundizar la práctica.

La postura no es un fin en sí misma, sino un estado de equilibrio entre firmeza y comodidad. Cuando el cuerpo deja de interferir, se vuelve transparente, disponible, un canal silencioso donde la conciencia puede asentarse sin esfuerzo.

Prāṇāyāma es más que “técnicas respiratorias”.
Para Patañjali, cuando la postura está estable y la mente ya no tironea, ahí empieza la regulación natural del prāṇa

Pratyāhāra es la retirada natural de los sentidos cuando la mente ya no se proyecta hacia lo externo y se orienta hacia su fuente.

2.54
sva-viṣayā-saṁprayoge cittasya svarūpānukāra iva indriyāṇāṁ pratyāhāraḥ

2.54
cuando los sentidos ya no se conectan con sus objetos, “imitan” el movimiento de la mente:
eso es pratyāhāra.

Patañjali define pratyāhāra como ese instante donde los sentidos ya no salen a “buscar” objetos, sino que siguen el movimiento de la mente hacia adentro.Patañjali está diciendo:cuando los sentidos ya no se conectan con sus objetos (lo que pueden ver, oír, oler, gustar o tocar)
y en lugar de eso “imitan” el movimiento de la mente,
quedándose donde la mente está,
eso es pratyāhāra.
Lo clave acá es esto:
el sūtra no dice “los sentidos se cierran”, ni “hay que forzarlos”.
dice: los sentidos dejan de salir hacia los objetos y en cambio siguen a la mente.
“seguir a la mente” acá significa:
si la mente está recogida, quieta, no yendo hacia afuera → los sentidos también quedan quietos.
Ese estado es pratyāhāra.
No es esfuerzo físico.
Es que ya no hay interés mental en los objetos.
Cuando realmente se da este movimiento, no es un esfuerzo. Es un devenir. Es fruto de estar haciendo bien lo previo. Yama, niyama, āsana, prāṇāyāma. Si esos cuatro pilares están bien asentados, pratyāhāra acontece.

La mente tiene una energía centrífuga por hábito. Va hacia lo manifiesto, hacia lo que cambia, hacia lo fenoménico. Busca experiencias. Y los sentidos son los puertos donde ese hábito toma alimento. Los sentidos captan estímulos, la mente teje relato, emoción, preferencia, aversión… y ahí el ciclo se retroalimenta.Pratyāhāra es invertir ese vector.
Es comenzar a reorientar esa energía hacia adentro. Del afuera hacia lo mutable → al adentro hacia lo inmutable. Del objeto → al origen.
Primero: que la mente se pueda observar a sí misma.
Después: que empiece a recogerse sobre su fuente.
Cuando eso sucede, la meditación se vuelve estable, sin esfuerzo. Porque ya no hay ganchos hacia afuera. Ya no hay pesca de estímulos. Ya no hay necesidad de construir relato nuevo. La energía empieza a volverse centrípeta.Vyāsa usa la metáfora de la abeja reina.
La abeja reina es la mente.
Las abejas que la siguen, son los sentidos.
Donde va la mente, van los sentidos.
Entonces, si la mente se repliega: los sentidos también se repliegan.
Pratyāhāra es ese puente.
El puente entre la disciplina voluntaria y el aquietamiento natural.
Es el punto donde la mente empieza a orientarse a lo Absoluto.
A lo que no cambia.
A su fuente.

2.49
tasmin sati śvāsa–praśvāsa–yoḥ gati–vicchedaḥ prāṇāyāmaḥ

2.49
cuando se ha establecido la postura, viene la regulación del aliento, es decir, el control (o expansión) del vital Prāṇa.

Una vez establecida la postura firme y cómoda, Sthira Sukham Āsanam, recién ahí Patanjali introduce el control del Prāṇa. “Prāṇāyāma” no es simplemente “técnicas de respiración”. Es el refinamiento de la energía vital misma. Prāṇa es esa inteligencia que anima todo lo vivo. No es aire. Es energía sutil.Para Patanjali, Prāṇāyāma es: interrupción o modificación consciente del movimiento natural de inhalación y exhalación. O sea: dirigir la energía misma, no solo el aire.Y algo clave que a veces se pasa por alto:
Patanjali no invita a forzar nada.
Patanjali lo incluye recién ahora —cuando ya hubo:
• Yama
• Niyama
• Āsana firme
• y mente ya purificada y orientada a lo absoluto
Es decir: no es arbitrario.
Es progresivo.
Es orgánico.
Porque si la mente sigue capturada por los pares de opuestos (placer–dolor, éxito–fracaso, futuro–pasado) meterse a manipular la respiración puede ser directamente contraproducente. Demasiado fuego en una mente todavía cargada. Delicado.

Por eso Prāṇāyāma, en el sentido de Patanjali, no es un “habilidad técnica” sino una consecuencia natural de haber estabilizado la mente. Cuando la mente deja de ser tironeada por los contrarios, la respiración espontáneamente se vuelve más sutil. Y en esa sutileza, uno empieza a percibir Prāṇa directamente.Ahí —cuando la mente deja de pelear con la realidad y se vuelve lúcida— el flujo respiratorio se interrumpe casi solo. No porque la persona lo fuerza, sino porque el movimiento interno vuelve a reposar en lo absoluto. Entonces la respiración empieza a ser un hilo finísimo, casi transparente.Y por supuesto existen diferentes niveles de Prāṇāyāma. Hay ejercicios introductorios y equilibrantes —como los que hacemos en las GPM— que son muy valiosos en este primer tramo del aspirante donde todavía hay tironeo de pares de opuestos y la mente no está completamente purificada. Esos Prāṇāyāma introductorios ayudan muchísimo a regular el sistema nervioso, a equilibrar hemisferios, a preparar el terreno interno. Sin ese terreno, sin esa armonización previa, no habría posibilidad real de abordar niveles más sutiles.A lo que Patanjali se refiere en este Sūtra, es al estadio en el que el Prāṇa ya no se trabaja solo a nivel respiratorio, sino a nivel de la energía misma, donde la respiración empieza a volverse casi transparente. Donde la interrupción natural del flujo surge como consecuencia del asentamiento de la mente en lo absoluto.Cuando la mente está limpia de ruido, el aliento revela lo invisible.
Porque Prāṇa, en su naturaleza, ya es aquello

2.46
Sthira-sukham-āsanam

2.46
La postura debe ser firme y confortable.

Patañjali dedica este sūtra, breve y esencial, al tercer miembro del Aṣṭāṅga Yoga: Āsana.La traducción más simple —“la postura será estable y cómoda”— esconde una profundidad enorme.
Aquí, āsana no se refiere a una posición corporal específica.
De hecho, Patañjali no menciona ninguna en particular. Lo que indica es una cualidad: la actitud corporal que sostiene la práctica interior.En el comentario de Vyāsa, se enumeran once āsanas —padmāsana, svastikāsana, bhadrāsana, entre otras—, todas ellas posturas de meditación.No hay evidencia de que Patañjali desconociera estas posiciones; más bien, su intención es general: cualquier postura que permita estabilidad (sthira) y comodidad (sukha) puede considerarse āsana cuando facilita la absorción de la mente en la práctica.En los Yoga Sūtra, el cuerpo no es un fin en sí mismo, sino un vehículo.El āsana prepara al cuerpo para que deje de ser un obstáculo. Un cuerpo inquieto, tenso o dolorido mantiene a la mente atrapada en él. Cuando el cuerpo se asienta, se aquieta, se vuelve transparente a la conciencia, entonces surge naturalmente la quietud interna que antecede a la meditación.Respecto al Haṭha Yoga, es importante recordar que su desarrollo textual —con obras como el Haṭha Yoga Pradīpikā de Svātmārāma— es poste
rior a Patañjali, varios siglos después. Sin embargo, el espíritu del Haṭha Yoga nace de la misma comprensión: que la estabilidad del cuerpo favorece la estabilidad de la mente.
En ese sentido, puede decirse que el Haṭha Yoga profundiza y amplía el aspecto del āsana que aquí Patañjali menciona de forma sintética.Lo que en los Yoga Sūtra es una instrucción sobre la postura meditativa, con con el tiempo se convirtió en una vía más amplia que incluye el trabajo con el prāṇa, los bandhas, los mudrās y la purificación energética del cuerpo.

Desde esta mirada, la práctica física no es “ejercicio”: es un modo de volver transparente la materia para que lo sutil se manifieste. Un āsana real —no una figura corporal, sino una experiencia viva— surge cuando el cuerpo y la mente se aquietan lo suficiente como para que se revele lo que observa. Entonces, la postura deja de ser algo que “hacemos” y se convierte en algo que “somos”: presencia estable y abierta, firme y serena.Cuando digo “volver transparente la materia”, me refiero a que, a través de la práctica del āsana, el cuerpo deja de ser una fuente de interferencia (tensión, incomodidad, identificación) y pasa a ser un canal silencioso, que ya no distrae la atención de lo esencial.La materia —el cuerpo físico, hecho de prakṛti— normalmente ocupa toda la escena: duele, pesa, se tensa, exige. Está llena de impresiones (saṃskāra) y hábitos. Mientras eso ocurre, quien ve (puruṣa) parece velado, como si la mente y el cuerpo fueran una pantalla opaca.Con la práctica, esa opacidad se disuelve. El cuerpo se aquieta, se ordena energéticamente, se vuelve receptivo. Entonces ya no es un obstáculo sino una transparencia, algo a través de lo cual puruṣa brilla sin distorsión.En otras palabras:“Transparente” no significa etéreo o invisible, sino sin fricción, sin resistencia.
El cuerpo sigue ahí, pero ya no domina la escena. No hay lucha entre cuerpo y mente, entre mente y puruṣa. Todo se alinea en una sola dirección: la quietud.
Por eso sthira sukham āsanam no es sólo una instrucción física. Es una descripción de lo que ocurre cuando la práctica madura: el cuerpo, la respiración y la mente se aquietan hasta volverse uno con la presencia que observa.
Eso es “materia transparente”: materia sin ego, sin historia, sin ruido.

2.32
śauca-saṃtoṣa-tapaḥ-svādhyāya-īśvara-praṇidhānāni niyamāḥ

2.32
śauca-saṃtoṣa-tapaḥ-svādhyāya-īśvara-praṇidhānāni niyamāḥ éstas son las observancias (niyamāḥ).

Este sutra cambia ligeramente el foco: después de los yama —las abstenciones— ahora Patañjali se adentra en los niyama —las observancias internas, los hábitos que abrazamos para estabilizar la mente y afinar el camino.• Śauca — pureza o limpieza. No sólo del cuerpo o del entorno, sino de la mente: pensamientos, emociones, imágenes que ensucian el terreno interior.• Saṃtoṣa — contentamiento. Una actitud que dice: “Con lo que tengo, aquí estoy”. No es resignación, es aceptación activa. Cuando la mente está clara, no corre detrás de lo que falta.• Tapaḥ — austeridad o disciplina. Pero no fría o punitiva: es el fuego que consume los residuos de la mente, el hábito que sostiene el camino cuando la novedad se desvanece.• Svādhyāya — auto-estudio. Leer textos puede ser el comienzo, pero más aún es mirar en silencio: “¿Quién soy cuando no pienso?”, “¿Qué queda cuando dejo de buscar?”• Īśvara-praṇidhāna — entrega a lo más grande. Aquí no hablo de dogmas externos necesariamente, sino de alinear mi acción, mi intención, mi vida, con algo que me trasciende —ese motor que hace que el sādhana no sea ego-proyecto, sino una apertura.El sādhanā que propone este sūtra es integral. No se trata sólo de posturas o respiraciones, sino de una transformación silenciosa que vuelve la mente un instrumento claro, estable y disponible.
Cuando los niyama se integran en la vida cotidiana, la práctica deja de ser un hacer y se convierte en un modo de ser: claridad, presencia, coherencia.

2.30
ahiṃsā-satya-asteya-brahmacharya-aparigrahāḥ yamāḥ

2.30
Ahiṃsā, satya, asteya, brahmacharya y aparigraha son los preceptos (yama)

Aquí Patāñjali comienza a detallar el primero de los ocho miembros del aṣṭāṅga yoga: yama, que podríamos entender como un código de relación con el mundo.No son mandamientos ni imposiciones morales, sino una consecuencia natural de la comprensión que surge cuando la mente empieza a aquietarse y la atención se vuelve más consciente.Ahiṃsā, la no violencia, es la raíz de todos los demás yama. No se trata sólo de no hacer daño físico, sino de percibir la unidad en todo lo vivo. Cuando la mente no está dominada por el miedo o la defensa del yo, no hay impulso de atacar, comparar o controlar. Surge espontáneamente una suavidad en la manera de mirar, hablar y actuar.Satya, la veracidad, no significa decir todo lo que se nos ocurre, sino ser verdaderos. Es vivir de modo que lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos estén alineados. Pero también hace referencia a vivir en la Verdad: a medida que vamos comprendiendo que aferrarnos a lo ilusorio —a los vṛtti, al ámbito mental— es ignorancia (avidyā), estamos ejerciendo satya. Es un acto profundo de discernimiento: dejar de sostener lo falso, lo imaginado, y habitar lo real.

Asteya —no robar— va más allá de lo material. Es no apropiarnos de lo que no nos pertenece, ni siquiera de la atención o la energía de otros. También es dejar de robarle tiempo a lo esencial, dejar de distraernos en lo que no alimenta el camino.Brahmacarya suele traducirse como celibato, pero en realidad apunta a conservar y redirigir la energía vital, el prāṇa. No se trata de represión, sino de un uso inteligente y consciente de la fuerza creativa. El impulso se transforma en lucidez, y la energía se vuelve claridad y amor sin objeto.Y finalmente, aparigraha, no posesividad. Es el desprendimiento interior de lo que creemos tener. No acumular, no aferrarse. Quien vive con ligereza, confiando en la abundancia del presente, no necesita retener nada.Estos cinco yama no son una lista de deberes. Son el perfume natural de una mente que comienza a reconocerse en su verdadera naturaleza. Sin esfuerzo moral, sin tensión. Son señales de que el sādhana está madurando.

2.29
yama-niyama-āsana-prāṇāyāma-pratyāhāra-dhāraṇā-dhyāna-samādhayo’stāv-aṅgāni

2.29
El yoga consta de ocho aspectos o miembros: las abstenciones, las observancias, las posturas, el control del prana mediante la respiración, el recogimiento interior, la concentración, la meditación y samadhi.

Los ocho elementos o prácticas dentro del yoga forman lo que Patañjali llama el Aṣṭāṅga-yogaḥ:• Yama: abstenciones éticas, acciones que evitamos para vivir con armonía.• Niyama: observancias, actitudes y hábitos que cultivamos para estar centrados y ordenar la vida.• Āsana: posturas físicas que preparan el cuerpo para la estabilidad y la meditación.• Prāṇāyāma: regulación y extensión del prāṇa, la energía vital que anima cuerpo y mente, mediante la respiración consciente. El prāṇa no es solo el aire que respiramos, sino la fuerza que mantiene la vida, el movimiento, la claridad mental y la vitalidad.• Pratyāhāra: recogimiento interior, el repliegue de los sentidos hacia adentro para que la mente no se disperse.• Dhāraṇā: concentración, fijar la mente en un punto, en un objeto o en un concepto.• Dhyāna: meditación, flujo sostenido de la atención sin interrupción, donde la mente observa sin ser arrastrada.• Samādhi: instante de reconocimiento de la verdadera escencia o naturaleza de uno.Patañjali organiza estos elementos desde lo más externo a lo más interno.Primero disciplinamos la conducta y el cuerpo; luego dirigimos la mente hacia el interior.Esto prepara el terreno para samādhi, donde la mente se aquieta y hay reconocimiento de la propia naturaleza.

Aunque existen correspondencias con prácticas del budismo Theravāda —por ejemplo, las etapas sistemáticas de concentración y meditación del Ānāpānasati Sutta— el Aṣṭāṅga-yogaḥ es una estructura original de Patañjali.Lo que distingue a este sistema es la progresión clara: primero purificar lo externo, luego lo interno, y finalmente experimentar la absorción mental, siempre en el marco de un sādhanā integral.Este sādhanā no es solo práctica física; es una práctica que abarca todo: el cuerpo, la mente y la energía vital.Cada elemento es indispensable y todos se relacionan.La regulación del prāṇa, por ejemplo, no solo sostiene la respiración; también calma la mente, dirige la atención hacia el interior y permite que los demás pasos del yoga sean efectivos.Así, el Aṣṭāṅga-yogaḥ no es un conjunto de técnicas aisladas, sino un camino coherente hacia la estabilidad y la claridad.

Patanjali nos recuerda que el descanso real de la mente no surge del control ni de la represión, sino de la práctica sostenida -Abhyāsa- , y de una mente que deja de crear experiencias para calmarse -vairāgya-.

Abhyāsa es el esfuerzo continuo por mantener la mente en serenidad. No es repetir mecánicamente una técnica, sino sostener una disposición interior que vuelve, una y otra vez, al silencio.

El Sūtra muestra que la transformación no ocurre por intensidad esporádica, sino a través sādhana sostenido, sin interrupciones y con amor. Entonces se vuelve suelo firme: deja de ser esfuerzo y se vuelve naturaleza.

vairāgya surge cuando cesa el deseo por los objetos del mundo y por las experiencias internas que prometen placer o alivio. No es una pérdida, sino la liberación del impulso de buscar satisfacción en los vṛttis.

Patañjali introduce aquí el vairāgya supremo: un estado en el que ya no hay interés ni siquiera por el movimiento de los guṇa. La mente reposa en equilibrio absoluto. Es el comienzo de la verdadera libertad.

1.16
Tat paraṁ puruṣa-khyāter guṇa-vaitṛṣṇyam

1.16
Más allá del desapego se encuentra el llamado vairāgya supremo.
Este desapego trasciende incluso las cualidades de raíz de la manifestación (guṇa)
y surge del reconocimiento directo de Puruṣa.

Nos encontramos ante el primer sūtra en el que Patañjali menciona directamente uno de los principios esenciales en Yoga: Puruṣa.Hasta este punto, todo el énfasis estuvo puesto en el trabajo con la mente (citta): cómo aquietarla (nirodha), cómo sostener la práctica (abhyāsa), cómo cultivar el desapego (vairāgya).Pero aquí ocurre un cambio de eje. Aparece la primera referencia explícita al principio de lo inmanifestado, también llamado el testigo silencioso, lo inmutable, lo que no cambia: Puruṣa.Este es un punto clave del texto, ya que Patañjali pasa de hablar del control de la mente —de lo que podemos hacer— a señalar directamente qué es lo que se revela cuando ocurre el aquietamiento de las fluctuaciones mentales, ese nirodha.Lo que se revela, él lo denomina Puruṣa.En Yoga existen dos principios: Puruṣa y Prakṛti.
Puruṣa es lo inmanifestado, lo que no puede ser visto, oído, imaginado ni comprendido con la mente.
No puede ser percibido por los sentidos ni alcanzado por el pensamiento, pero es —y es en cada uno de nosotros—.Prakṛti, en cambio, es todo lo manifestado: desde un pensamiento hasta un cuerpo, desde una emoción hasta un sonido.Hasta ahora, el vairāgya era una práctica: una renuncia consciente tras haber reconocido el sufrimiento que deviene de identificarnos con los deseos y con los vṛtti que producen aflicción.Pero aquí Patañjali nos dice que existe otro tipo de desapego, al que llama el desapego supremo, que proviene del reconocimiento directo de Puruṣa —de Dṛaṣṭuḥ, el que ve—.Quien tiene este reconocimiento no necesita seguir cultivando la práctica.El desapego supremo ocurre de manera natural porque la fuerza que alimentaba los vṛtti cae.Ya no hay esfuerzo, porque hay reconocimiento directo de quién soy en realidad. La ignorancia cae.

En este sūtra Patañjali también menciona a los guṇa.Los guṇa son las tres energías primordiales de Prakṛti:
• Rajas, la energía del movimiento, del calor, de la acción. Puede tornarse violencia.
• Tamas, la energía de la quietud, que en exceso se vuelve pereza, oscuridad o depresión.
• Sattva, la energía de la claridad, del equilibrio, de la armonía y del discernimiento.
Durante el proceso de práctica, la mente atraviesa estas cualidades y el aspirante busca refinar su naturaleza mental hacia lo sāttvico, hacia la claridad.Sin embargo, cuando ocurre el desapego supremo, tras haber reconocido a Puruṣa, ni siquiera existe interés por el movimiento de los guṇa.El equilibrio es absoluto, no hay nada que cultivar: ya no es necesaria la práctica.Quien alcanza este desapego, dice Patañjali, se encamina hacia la liberación.

1.15
dṛṣṭānuśravika-viṣaya-vitṛṣṇasya vaśīkāra-sañjñā vairāgyam

1.15
Cuando se ha extinguido todo deseo por los objetos de los sentidos y aún por aquellos que no pueden ser vistos ni oídos, entonces puede decirse que se ha llegado al estado de vairāgya, o desapego.

Recordemos que siempre estamos dentro del ámbito mental.Cuando hablamos de desapego (vairāgya), no nos referimos a la ausencia de cosas en el mundo, sino a la ausencia del impulso de generar experiencias internas que calmen a la mente o le produzcan placer para huir del dolor.Este sūtra nos dice que, aunque los ojos vean un objeto, la mente del yogui no produce el estado de apego hacia él.Cuando hablamos de “objetos externos”, hay apego sólo cuando esos objetos están asociados a vṛttis (fluctuaciones mentales) que generan una experiencia emocional vinculada a ellos.Así, el apego no está en el objeto, sino en el combo: el objeto más la carga emocional adherida.En el yoga, lo que nos ocupa no es el objeto, sino el ámbito mental en el que surge el apego.Los objetos del mundo externo no son ni buenos ni malos si no existen este tipo de vṛttis.
Por eso no se trata de eliminar objetos, sino de retirar nuestro sentido más interno de ellos —y ese sentido interno es la mente misma—.
Buscamos el aquietamiento de las fluctuaciones mentales (citta-vṛtti-nirodhaḥ).
Eso es lo que retiramos: la participación mental en la experiencia del mundo.
Así, vairāgya implica no sólo ausencia de deseo hacia lo percibido, sino también hacia la generación de emocionalidad interna, vṛttis, con el fin de cubrir un vacío.
Sólo hay una realidad —el sustrato (adhisthāna), la fuente, la esencia—, idéntica en todos los seres.
Esa es nuestra verdadera naturaleza, y sólo se revela cuando la mente se aquieta.

Cuando el sūtra habla de “objetos que no pueden ser vistos ni oídos”, se refiere a los vṛttis mismos: pensamientos, conceptos, creencias.Algunos comentadores antiguos interpretaron que se trataba de bienes más sutiles —el cielo, el paraíso, los dioses—, pero incluso esas ideas son vṛttis, objetos de la mente.Aferrarse a ellas también es apego.Por eso, quien se aferra a creencias, símbolos o figuras divinas sin reconocer su naturaleza mental, encontrará difícil —o imposible— trascender los vṛttis y llegar al silencio.Tan solo el sustrato, el origen, la fuente, esa esencia (adhisthāna) es real.
Todo lo demás es irreal.
Y esto es lo que el aspirante debe ver claramente mediante la luz del discernimiento (viveka).
Este discernimiento se desarrolla también a través del sādhana (la práctica espiritual constante).El hecho de renunciar (vairāgya) a algo implica, primero, reconocer el dolor que ese algo acarrea.Hay que ver in situ cómo la creencia en los vṛttis, el aferrarse y recrearlos, genera inevitablemente sufrimiento.Uno de los pilares de la renuncia es esa comprensión; el otro, ir descubriendo algo mayor: el silencio, la meditación que proporciona dicha (ānanda) constante, serena, donde uno puede asentarse como en tierra firme.Por eso, desde esta perspectiva, la renuncia interna a los vṛttis no es un sacrificio.Para quien comprende, es un alivio.Como alguien que deja de fumar para disfrutar del placer de una respiración limpia: al principio cuesta, porque es un hábito, pero cuando el aire entra fresco, la tos se disipa y la mente se aquieta, aparece la claridad.Así también el sādhana pasa por etapas: al principio hay esfuerzo, pero con el tiempo se reconoce la dicha natural de la mente libre.

1.14
Sa tu dīrgha-kāla-nairantarya-satkāra-āsevito dṛḍha-bhūmiḥ

1.14
Esta práctica debe ser realizada durante un largo periodo de tiempo, sin interrupciones y con profunda devoción.

El Sūtra dice “durante un largo periodo de tiempo” porque la mente necesita ir liberándose de sus viejas tendencias, de esos hábitos que la llevan una y otra vez hacia afuera.Y eso requiere paciencia, constancia y entrega. No es algo que se logre de un día para otro.El esfuerzo mismo es una forma de discernimiento.Y junto al esfuerzo, la devoción: ese reconocimiento de que hay algo más grande que este pequeño yo hacia lo cual queremos ir.En esa devoción hay libertad, porque la atención deja de girar alrededor de ese yo limitado. Por ejemplo, estudiar un texto sagrado sin devoción sería apenas un ejercicio intelectual que refuerza nuestro sentido de pequeño yo. Solo el amor y la entrega pueden conducirnos hacia la verdad.Cada vez que se interrumpe un sādhana, las viejas corrientes mentales vuelven a tomar fuerza y el aspirante pierde parte de lo que había consolidado. Por eso es importante no abandonar el sādhana ni siquiera un solo día.Recordemos que el sādhana no necesariamente es la práctica de āsana. Puede incluir otras prácticas como la meditación, el prāṇāyāma, el estudio de textos sagrados como este, o cualquier disciplina que aquiete las fluctuaciones mentales y nos devuelva al centro.Las impresiones del estado extrovertido de la mente están tan arraigadas que a veces uno duda de si realmente es posible lograr ese nirodhaḥ, ese silencio interior. Pero el yoga del que habla Patañjali no se refiere únicamente a los āsana. Aquí, yoga es el apaciguamiento de las fluctuaciones mentales a través de un sādhana, una práctica que sentimos que nos aquieta y nos acerca a lo esencial. Puede incluir āsana, sí, pero no se limita a eso.Este aforismo responde justamente a esa duda: sí, es posible alcanzar esa estabilidad, pero requiere tres condiciones — practicar durante un largo tiempo, de manera ininterrumpida y con respeto y devoción.Las dos primeras parecen obvias; la tercera no tanto. Practicar con respeto significa no hacerlo de forma rutinaria, ni a disgusto, ni con violencia hacia uno mismo. Eso evita caer en frustración, arrogancia o agotamiento.

La estabilidad de la práctica se refleja en que, aun ante el dolor o el cambio, la mente permanece firme, como la llama que no se agita. Esa ecuanimidad es uno de los primeros frutos del camino.Con el tiempo, el sādhana se vuelve algo natural, algo que brota solo.Y si logramos que nuestro sādhana nos enamore de esa manera —como en esa imagen del amor total que no deja espacio para nada más—, entonces libera. Porque en esa devoción profunda, ese pequeño yo desaparece, al menos por instantes, y queda solo el impulso hacia lo más grande, lo más verdadero, lo más nuestro.

1.13
Tatra sthitau yatnah abhyāsah

1.13
La práctica constante es el esfuerzo continuo por mantener la mente estable

Por “constante práctica”, dice Patanjali, debemos entender ese esfuerzo sostenido para alcanzar el Nirodhaḥ, el apaciguamiento, la serenidad de la mente.No se trata de una práctica ocasional, sino de una disposición interior: volver una y otra vez a ese punto de quietud.La práctica —abhyāsa— puede tomar muchas formas: el estudio de los textos, la meditación, el discernimiento (viveka), la devoción hacia el camino, o simplemente la actitud de atención viva que se mantiene durante el día.Todo eso es práctica.Pero en esencia, lo que Patanjali llama práctica es el esfuerzo por alcanzar sthiti, la estabilidad mental.Esa estabilidad, sthiti, es un concepto que también aparece en la literatura budista en Pali, y los comentaristas la describen como el flujo tranquilo de una mente donde predomina sattva, el guna de la claridad y la ligereza.En la Bhagavad Gītā (6.19) aparece una imagen bellísima: la llama que no se mueve ni oscila, quieta en un lugar sin viento.
Esa es la mente estable.
Este esfuerzo de abhyāsa implica energía —vīrya—, entusiasmo —utsāha—, y una disposición firme de redirigir la mente hacia el interior, una y otra vez, con paciencia, con constancia, con humildad.Porque la mente tiene una tendencia natural a la dispersión, a ir hacia afuera. Es centrífuga.

El yoga, en cambio, es una práctica contracorriente. Es una revolución silenciosa que nos enseña a revertir esa tendencia: en lugar de usar la energía para crear experiencias y pensamientos, la mente vuelve sobre sí, hacia su origen, hacia lo interno.Y algo importante: incluso cuando la mente crea imágenes, fantasías, pensamientos o sensaciones, todo eso —aunque parezca interno— es también una forma de extroversión.Desde la perspectiva del yoga, ese lago en calma que es la mente empieza a agitarse: olas, vrittis, movimientos.Eso es ya una salida hacia afuera.Por eso, la verdadera introversión no tiene que ver con aislarnos del mundo, sino con permitir que la mente descanse en sí misma, sin crear nada, sin agitarse, sin buscar producir experiencias.Ahí, en ese silencio, cuando el lago está quieto, sin viento, sin deseo, sin olas…
esa es la mente estable, sthita, adonde nos conduce abhyāsa, corazón de la práctica.

1.12
Abhyāsa-vairāgyābhyām tan-nirodha

1.12
Las fluctuaciones mentales cesan a través de la práctica constante y la ausencia de deseos.

Cuando Patanjali dice que los movimientos de la mente cesan con prácticaconstante (Abhyāsa) y con ausencia de deseos (vairāgyā) , no está hablando de una represión ni de un ascetismo triste y rígido.No se trata de dejar de comer helado o no ir a la plaza. Nada de eso. Está hablando del ámbito de la mente, del movimiento interior.El “deseo” del que habla el yoga es ese impulso febril de la mente que busca crear algo para calmar su propia inquietud.Es la mente agitada queriendo producir sensaciones, fantasías, alivios momentáneos. Ese querer constante es lo que nos agota. No viene de una necesidad real, sino del desconocimiento de la paz que ya está en nosotros por naturaleza.Cuando la propia esencia no se reconoce, la mente busca experiencias para sentirse viva.Crea mundos internos, escenarios, planes, esperanzas, dramas.Todo eso son movimientos mentales: vrittis.Y mientras esa energía —esa tendencia a crear experiencias imaginarias— siga activa, seguimos girando en lo mismo.El yoga llama a esa energía vāsanā, y a las impresiones que la alimentan saṃskāras.Son rastros de experiencias pasadas que nos empujan a repetir.Pero al observar la mente con honestidad, sin actuar, sin seguir el impulso, empezamos a ver esa febrilidad por lo que es: una agitación más. Y en esa mirada consciente, el deseo se disuelve un poco.

La práctica constante —abhyāsa— no es hacer mil cosas, sino sostener ese volver a mirar, ese volver a estar presente. Y vairāgya, la ausencia de deseos, no es apatía: es libertad interior. Es el espacio donde la mente deja de fabricar y puede descansar en lo que es.Con el tiempo, incluso los pensamientos “positivos” van quedando en silencio. No porque sean malos, sino porque ya no son necesarios. La mente se vuelve clara, transparente. Como un lago sin olas donde se refleja la profundidad.Ahí, en esa quietud viva, el yoga sucede.

El Yoga no empieza en cualquier momento: comienza cuando hay verdadera disposición interior.
Este sutra señala el contexto fértil en el que la enseñanza puede florecer

Aquí, Patañjali ofrece una primera definición de yoga: el cese natural de los movimientos mentales que perpetúan la ilusión de separación.
No se trata de reprimir ni luchar, sino de comprender profundamente

Aquí, Patañjali nos muestra la posibilidad de reconocer a “quien ve”, nuestra propia naturaleza, que permanece en su propia naturaleza más allá de pensamientos, emociones o experiencias. No se trata de crear, imaginar o sentir, sino de permitir que este reconocimiento surja de manera clara y evidente, como el agua cristalina, como fruto de la práctica del yoga.

En este sutra, Patañjali señala lo que ocurre cuando no hay quietud mental: la atención se identifica con los movimientos de la mente y toma su forma.
Mientras tanto, “aquel que ve” permanece inmutable, como siempre. El proceso del yoga es mudar esa identificación, una y otra vez, hasta que la claridad se vuelve estable.

Patañjali introduce aquí una distinción clave: no todos los movimientos mentales son iguales. Algunos generan aflicción y perpetúan la ignorancia, otros favorecen la claridad y el equilibrio interior.

Aquí, Patañjali clasifica los cinco tipos de movimientos mentales: conocimiento correcto, erróneo, imaginación, sueño y memoria.
Este sutra ofrece un primer vistazo al funcionamiento de la mente y nos prepara para reconocer cuáles de esos movimientos conducen a la claridad y cuáles a la confusión.

Patañjali nos muestra aquí cómo opera la mente cuando percibe con claridad, y cómo este discernimiento se convierte en una herramienta esencial en las primeras etapas del sādhanā, antes de que el silencio revele por sí mismo la verdad.

Aquí, Patañjali nos muestra cómo la mente puede confundir lo real con lo imaginado .
El conocimiento erróneo que surge cuando proyectamos sobre lo que es algo que no es.

Patañjali nos habla del movimiento mental llamado vikalpa: la imagen ilusoria o conceptualización que no tiene sustento en la realidad.

El sueño profundo (Nidrā) también es una forma de movimiento mental.

La memoria (smṛti) retiene lo que ya se ha experimentado. Puede ser aliada cuando nos guía con claridad, o un obstáculo si nos quedamos atrapados en el pasado.

1.11
anubhūtaviṣayāsaṃpramoṣaḥ smṛtiḥ

1.11
La memoria es una modificación de la mente, que consiste en volver a reproducir la imagen de algo que ya había sido conocido con anterioridad.

Patañjali introduce aquí smṛti, la memoria, como uno de los movimientos mentales, o vṛtti.A diferencia de otros vṛtti, la memoria no crea información nueva; simplemente recupera lo que ya fue experimentado o percibido. La memoria depende de impresiones latentes (samskāra) que permanecen en la mente, esperando la ocasión de manifestarse.Un aroma, un sonido, un pensamiento puede despertar esas impresiones, y entonces el recuerdo se actualiza, apareciendo con toda contundencia.La memoria puede ser beneficiosa o obstaculizadora en el camino del yoga.Cuando se usa como herramienta de autoconocimiento, la memoria nos guía: recordamos palabras de maestros, aprendemos de errores pasados, evitamos repetir acciones que nos llevan a confusión o dolor.Ahí smṛti se convierte en un aliado, un soporte que fortalece el discernimiento y la claridad.Pero la memoria también puede ser engaño si nos quedamos atrapados en ella, recreando viejas emociones, regodeándonos en recuerdos o repitiendo patrones que embotan la mente.Entonces se convierte en un hábito que nos distrae, nos engancha en el pasado y nos aleja del presente.La memoria se distingue de otros vṛtti porque no produce algo nuevo: simplemente revive lo que ya está allí.

En cambio, otros movimientos mentales generan ideas, imágenes o conceptos que pueden ser ciertos o falsos, iluminadores o confusos. Por eso, en el yoga, el trabajo con la memoria no es eliminarla, sino aprender a usarla: recordar lo que aporta claridad y soltar lo que enreda.Smṛti nos muestra cómo la mente puede volverse una aliada: con práctica, discernimiento y atención, incluso la memoria se integra al camino del yoga, ayudando a distinguir lo real de lo ilusorio, lo útil de lo inútil, sin que la mente pierda su libertad.

1.10
Abhāva-pratyaya-ālambanā vṛttiḥ nidrā

1.10
El sueño profundo (nidrā) es una modificación mental que se apoya en la percepción de la ausencia.

Patañjali no habla del sueño en general, sino del sueño profundo, Nidrā: ese estado en el que no hay imágenes, ni pensamientos, ni recuerdos.Aparentemente no pasa nada… pero algo sigue activo: la mente.
Por eso lo llamaVṛtti, una modificación. Aunque no haya objetos, la mente sigue funcionando, percibiendo la ausencia.
En el sueño profundo parece haber descanso, pero no hay consciencia.Y el yoga apunta justamente a eso: a un descanso que es consciente, no inconsciente.La mente tamásica —pesada, opaca, adormecida— busca ese tipo de descanso que apaga la luz de la atención.Pero Patañjali está diciendo algo muy claro: si durante la práctica caemos en el sueño profundo, eso no es meditación.Es otra forma de distracción.
No hay observación conciente. No hay presencia. Solo inercia.
El sueño profundo, entonces, también es una forma de movimiento mental, y por eso debe ser comprendido y trascendido igual que los otros Vṛttis.El practicante necesita reconocerlo, no como un enemigo, sino como una trampa sutil: una forma en la mente cae cuando intenta permanecer despierta, atestiguando.El equilibrio llega cuando la mente descansa sin caer en Nidrā.Esa claridad es Sattva: la transparencia natural de la mente cuando nada la perturba.Ahí, el descanso es verdadero. Y eso es meditación.

Que Patañjali proponga trascender nidrā para alcanzar el yoga no significa que haya que permanecer más allá del sueño profundo por toda la eternidad, como suelen sugerir muchos comentaristas.Si así fuera, el yoga sería una especie de fuga permanente del mundo y de la vida, y eso no tiene ningún sentido. Lo que Patañjali muestra es otra cosa: la posibilidad de reconocer, por un instante, la naturaleza misma de la mente y de nuestra propia naturaleza, cuando cesa todo movimiento. (sutra 1.2)El Yoga no es un estado eterno; es un momento de reconocimiento. En ese instante, la mente descansa en sí misma, completamente absorbida, y se revela su naturaleza clara, sin distorsión.Pero después, naturalmente, la mente vuelve a moverse, y eso también forma parte del orden. No hay error en el movimiento cuando ya no hay confusión.Con la práctica y el autoconocimiento, los vṛtti dejan de estar teñidos por la ignorancia.Ya no alimentan la ilusión, sino que acompañan el discernimiento. Se vuelven expresiones de claridad, no de confusión.Por eso el camino del yoga no consiste en anular la mente, sino en verla con tanta transparencia que pierda su poder de engañar. Entonces incluso el movimiento es quietud. Y en esa quietud viva, el yoga se reconoce.

1.9
śabda-jñānānupātī vastu-śūnyo vikalpaḥ

1.9
La imagen ilusoria (vikalpa) es un movimiento de la mente que surge del conocimiento verbal y carece de sustento en la realidad.

Este sutra nos introduce al tercer tipo de movimiento mental, vikalpa, que podemos traducir como “imagen ilusoria” o “conceptualización”.Patañjali señala que esta modificación de la mente nace a partir del conocimiento verbal: algo que hemos escuchado, leído o incluso de la voz interna de nuestros propios pensamientos.Lo que caracteriza a vikalpa es que no tiene una existencia real por sí misma. Es como construir castillos en el aire: no hay cimientos, y todo lo que se edifica sobre ella tarde o temprano se desvanece.Por eso, en el yoga, debemos mantener alerta constante, para no caer en vikalpa como un camino que nos aleja de la claridad y del autoconocimiento.Pero ojo, esto no significa que la mente conceptualizar sea un error por sí mismo. La conceptualización es una función mental indispensable: nos permite ordenar las percepciones, clasificar objetos similares, crear categorías abstractas y dar sentido al mundo.Por ejemplo, cuando hablamos del “poder de combustión del fuego”, estamos usando un vikalpa: el poder de combustión no existe separado del fuego. Sin embargo, la mente lo conceptualiza para entenderlo y comunicarlo.El punto clave desde la perspectiva del yoga es reconocer la diferencia entre conceptualización útil y la imagen ilusoria que nos confunde.
La primera nos sirve, nos organiza y nos guía; la segunda nos aleja del yoga porque no tiene sustento en la realidad y nos hace creer en algo inexistente.
Aprender a distinguir entre ambas es parte esencial del sādhanā: entrenar la mente para que sus creaciones internas no se interpongan en el camino del autoconocimiento.

1.8
viparyayaḥ mithyā-jñānam atad-rūpa-pratiṣṭham

1.8
El conocimiento erróneo consiste en tomar algo por lo que no es.

Este Sutra nos habla del segundo tipo de movimiento mental, viparyaya: el conocimiento erróneo.
Patañjali señala que es aquello que se forma cuando la mente, incapaz de ver con claridad, proyecta sobre la realidad algo que no está allí.
Podríamos decir que el error no es simplemente la ausencia de conocimiento, sino la presencia de algo añadido: una creación mental que se superpone a lo real. La mente, movida por sus propias impresiones, imagina, inventa, deforma. Crea una historia. Y ese añadido, esa invención, es lo que constituye el error.Los ejemplos clásicos de la literatura de la India son simples pero profundos:
vemos una conchilla plateada y creemos que es plata,
o vemos una soga en la penumbra y la confundimos con una serpiente.
En ambos casos, no es que falte percepción: la percepción está, pero se mezcla con una proyección mental.
No vemos la realidad como es, sino lo que nuestra mente —a través del filtro del miedo, el deseo o la memoria— interpreta.

Este tipo de conocimiento erróneo se disuelve en cuanto aparece el conocimiento correcto (pramāṇa), del mismo modo en que la sombra desaparece ante la luz ☀️.
Y aunque parece algo simple, Patañjali advierte que de este tipo de error brotan las grandes aflicciones (kleśas), de las cuales la principal es la ignorancia (avidyā).
Así como en el Sutra 1.2 el yoga fue definido como el cese de los torbellinos mentales, aquí vemos uno de esos torbellinos en acción: la mente creyendo en su propio contenido, confundiendo la proyección con la realidad.
Por eso, reconocer viparyaya en nosotros mismos —ver con honestidad dónde estamos interpretando, suponiendo o imaginando— es ya parte del camino del yoga. 🌾🪷

1.7
pratyakṣa-anumāna -āgamāḥ pramāṇāni

1.7
La percepción directa, la inferencia y el testimonio son los medios del conocimiento correcto (Pramāṇa)

El conocimiento correcto, o Pramāṇa, es aquel que nos permite conocer la verdad acerca de algo de manera inequívoca. Pero para que ese conocimiento sea posible, la mente debe estar clara, sin turbulencias, libre de los movimientos desordenados que distorsionan la percepción.Patañjali nos dice que este conocimiento correcto puede surgir a través de tres medios:1. Pratyakṣa 👂🏼👁️ 👃🏼👅✋🏼 la percepción directa, aquello que aprehendemos a través de los sentidos.2. Anumāna  🧠 la inferencia, lo que deducimos mediante razonamientos lógicos.3. Āgama 📖 🗣️ el testimonio verbal o la autoridad, aquello que aprendemos a través de textos sagrados o de la palabra de alguien que reconocemos como una guía válida.Estos tres —Pratyakṣa, Anumāna y Āgama— son los tres Pramāṇas, los medios del conocimiento correcto. Son los instrumentos que nos permiten discernir lo real de lo aparente, lo verdadero de lo ilusorio.✨🪶

Ahora bien, no todas las escuelas filosóficas de la India coinciden en la cantidad o en la validez de estos medios. Por ejemplo, la escuela materialista (Cārvāka) sostiene que el único medio de conocimiento válido es la percepción directa: lo que no se percibe por los sentidos, no existe.El budismo, en cambio, acepta dos: la percepción directa y la inferencia.Y finalmente, el Sāṃkhya-Yoga, que es la base de nuestro camino, reconoce los tres —percepción, inferencia y testimonio— como vías válidas de conocimiento.Un ejemplo sencillo de inferencia: vemos la sonrisa de una persona y deducimos que está contenta, y en base a eso respondemos de determinada manera.Un ejemplo de testimonio: confiamos en lo que nos dice un electricista cuando nos advierte que no toquemos un cable, porque para nosotros representa una autoridad en ese ámbito.
Y la percepción directa, claro, es lo que captamos sin intermediarios a través de los sentidos.
Así, estos tres medios se complementan y nos permiten orientarnos en el proceso del autoconocimiento, que es el verdadero propósito del yoga.Recordemos que en el Sutra 1.2 se nos dice que yoga es el cese de las fluctuaciones mentales.
Sin embargo, también vimos que en una primera etapa del sādhanā —la práctica espiritual— todavía necesitamos cultivar ciertos vṛttis (movimientos mentales) que sean constructivos, que nos conduzcan hacia la claridad y no hacia la confusión.
El discernimiento que surge del conocimiento correcto (a través de un tipo de Pramāṇa), es uno de esos vṛttis positivos: una herramienta que, bien utilizada, nos guía hacia el silencio interior donde el conocimiento verdadero, el que no depende de los sentidos ni del pensamiento, se revela por sí mismo.✨🪶

1.6
pramāṇa viparyaya vikalpa nidrā smṛtayaḥ

1.6
Son cinco las modificaciones de la mente: conocimiento correcto, conocimiento erróneo, imaginación, sueño y memoria

En este punto, Patañjali nos ofrece un mapa inicial de los movimientos mentales (vṛtti).Luego de haber señalado (en el sutra 1.2), que el yoga consiste en su cese, aquí los clasifica en cinco tipos: conocimiento correcto (pramāṇa), conocimiento erróneo (viparyaya), imaginación o imagen ilusoria (vikalpa), sueño profundo (nidrā) y memoria (smṛti).Esta enumeración funciona como un pantallazo general, una introducción que prepara el terreno para los sutras siguientes, donde cada tipo de movimiento será analizado en detalle.Patañjali sitúa este estudio al comienzo del Sādhana Pāda porque comprender cómo
la mente conoce —y cómo puede confundirse— es esencial para el camino del autoconocimiento.
El buscador necesita discernir qué tipo de procesos mentales lo acercan a la verdad y cuáles lo alejan, evitando caer en el error de tomar lo ilusorio como verdadero, algo que ocurre con frecuencia en las etapas iniciales del camino espiritual.Vemos además la conexión con el Sutra I.2, donde el yoga fue definido como el cese de los movimientos mentales.Sin embargo, aquí se revela una paradoja: el aspirante debe inicialmente utilizar la propia mente para trascenderla. En la práctica, esto implica cultivar vṛttis positivos —movimientos mentales que conduzcan a la claridad y no a la confusión—, hasta que, finalmente, incluso esos movimientos cesen de forma natural en la conciencia.Este sutra nos invita, entonces, a observar con atención cómo funciona nuestra mente, a reconocer sus mecanismos, y a ver que la verdadera libertad no se alcanza negando los pensamientos, sino comprendiendo su naturaleza y trascendiéndolos con lucidez. 🌼🕊️

1.5
vṛttayaḥ pañcatayyaḥ kliṣṭākliṣṭāḥ

1.5
Los movimientos de nuestra mente pueden ser de 5 tipos, algunos producen aflicción, otros no (*1.2)

En la definición de yoga, Patañjali nos habló del cese de los movimientos mentales. Pero aquí aparece una pequeña paradoja interesante 🤔✨:
¿Cómo podemos eliminar los procesos mentales… usando la propia mente?
Porque cualquier forma de práctica —ya sea concentración, meditación o cualquier tipo de sādhana— implica inevitablemente la participación de la mente. Son también movimientos mentales.
Entonces, lo que hace Patañjali en este sutra es introducir una distinción fundamental entre dos tipos de procesos mentales:
los que son aflictivos (kliṣṭa), es decir, generan sufrimiento y dejan huellas internas,
y los que son no aflictivos (akliṣṭa), que no generan residuos ni perpetúan la ignorancia.
Una primera etapa del camino del yoga consiste justamente en cultivar procesos mentales no aflictivos —aquellos que no generan apegos, aversiones, confusiones ni dejan residuos emocionales— y dejar de alimentar los que sí lo hacen. 🌱Los procesos mentales aflictivos (kliṣṭa vṛtti) son estados de la mente ligados a la ignorancia, los deseos compulsivos, las pasiones, la dispersión. Generan desequilibrio interior y, tarde o temprano, traen pesar.
Además, dejan impresiones mentales —saṃskāras— que se almacenan y luego brotan en forma de nuevos movimientos mentales, creando un ciclo repetitivo.
A este ciclo se le llama karma: como ir plantando semillitas que más tarde van a brotar y dar nuevos frutos de la misma cualidad. 🌿🍃
Y esos frutos, si nacen de vṛttis aflictivos, también serán aflictivos y seguirán dejando más residuos. Es un circuito cerrado que mantiene viva la identificación y el sufrimiento.
Los movimientos mentales no aflictivos (akliṣṭa vṛtti), en cambio, son estados de la mente que conducen a la concentración, a la claridad y a la calma interior. Son como corrientes que no dispersan la energía, sino que la recolectan y conservan.
Este tipo de movimientos no alimentan la ignorancia ni refuerzan el ego, y sirven como apoyo en el camino del sādhana. 🌼🧘🏽♀️✨
Patañjali comienza aquí a delinear la geografía interna de nuestra mente: no todos los movimientos mentales son iguales, y comprender esta diferencia es clave para avanzar en el camino. No se trata de aniquilar la mente, sino de refinarla, orientarla y, eventualmente, trascenderla. 🪷🌳

1. vṛttayaḥ (वृत्तयः)👉🏼 Raíz: vṛtti — “movimientos”, “fluctuaciones”, “modificaciones” de la mente.
👉🏼 Significado aquí: Se refiere a las distintas formas en que la mente se mueve o se modifica, generando patrones de percepción y experiencia.
👉🏼 El sufijo -yaḥ indica plural nominativo: “las fluctuaciones”.
🌊 Imaginá un lago: cada pensamiento, emoción o impresión mental es como una ola en la superficie. Eso es un vṛtti.2. pañcatayyaḥ (पञ्चतय्यः)👉🏼 Raíz: pañca = “cinco” + tayyaḥ = “tipos” o “formas”.
👉🏼 Significado: “de cinco clases” o “de cinco tipos”.
Patañjali nos anticipa que va a clasificar las olas mentales en cinco categorías (que desarrollará en el sutra siguiente).
3. kliṣṭa (क्लिष्ट)👉🏼 Significado: “doloroso”, “aflictivo”, “que genera sufrimiento”.
👉🏼 Deriva de la raíz kliś, que significa “afligir”, “perturbar”, “impedir la claridad”.
👉🏼 Se refiere a vṛttis teñidos por aflicciones (kleśas), que perpetúan la ignorancia y la identificación con lo transitorio.
🌀 Son esos movimientos mentales que dejan residuos emocionales, generan apego, aversión, confusión.4. akliṣṭa (अक्लिष्ट)👉🏼 Prefijo a- = “no”, “sin”.
👉🏼 Significado: “no doloroso”, “no aflictivo”.
👉🏼 Son movimientos mentales que no dejan huella de sufrimiento, que no refuerzan la ignorancia.
Por ejemplo, un acto de comprensión profunda o una memoria neutra pueden ser akliṣṭa vṛttis.

1.4
Vṛtti-sārūpyam itaratra

1.4
En caso contrario, se asume la forma de las fluctuaciones mentales.”

👉🏼 vṛtti = fluctuaciones mentales, movimientos de la mente
👉🏼 sārūpyam = identificación, asumir la misma forma, conformarse con
👉🏼 itaratra = en otros momentos, en cualquier otro caso, cuando no hay nirodha
Traducción:“En caso contrario, se asume la forma de las fluctuaciones mentales.”Aquí, Patañjali señala lo que ocurre cuando la mente no está en reposo.Si no hay Nirodhaḥ —esa calma natural de los vṛttis de la que habla el Sutra 1.2—, se produce lo que él llama vṛtti-sārūpyam: identificación con el contenido mental.Y atención 👆🏼 porque esto no significa que “quien ve” cambie, ni que desaparezca. Dṛaṣṭuḥ, “aquel que ve”, permanece inmutable, intocado, eterno, sin importar si la mente está atravesando un tsunami emocional 🌊 o una brisita mental suave 🌬️.
Dṛaṣṭuḥ no se mezcla con los contenidos, no se ve afectado por ellos.

Entonces… ¿de qué identificación habla Patañjali?
No del lado de Dṛaṣṭuḥ, sino de nuestra atención. Lo que ocurre es que el foco se engancha con los vṛttis: pensamientos, emociones, sensaciones… y se cree la historia. Ahí nace el círculo vicioso: si es placentero, quiero repetirlo 🍰; si es doloroso, quiero huir 🏃♀️; si se termina, sufro 😩; si vuelve, me apego. Y así, la mente queda atrapada en su propio juego, alimentando la ilusión de separación.
Mientras tanto, Dṛaṣṭuḥ no pestañea.
Nada de esto lo toca. 🌞
👉🏼 El camino, entonces, no consiste en “destruir los vṛttis” —eso es imposible y además ficticio—, sino en reconocer, una y otra vez, esa naturaleza inmutable que nunca se fue.
El sādhana es justamente este vaivén: a veces hay cese momentáneo, la mente se aquieta, y surge la claridad cristalina 💎; otras veces no, y se vuelve a confundir. Y está bien. Es parte del proceso.
Y aquí es importante aclarar algo: Patāñjali no está diciendo que la mente debe quedar vacía de movimientos para siempre. Eso es una fantasía frecuente que genera frustración espiritual.Lo que el sutra señala es que cuando por un instante se aquietan los vṛtti, surge la posibilidad de reconocer, con claridad obvia, quién ve.
Cuando los vṛtti no cesan, lo que hay es identificación con contenidos mentales.
El proceso del yoga es, entonces, pasar una y otra vez por esta experiencia: momentos en los que la mente se calma y permite el reconocimiento, y momentos en los que vuelve a agitarse y a identificarse. Sādhana es esta repetición paciente: ir mudando la identificación de los contenidos cambiantes hacia lo que nunca cambia. Con el tiempo, esta claridad se vuelve más estable, la mente se relaja, se entrega, y deja de buscar en su archivo experiencias para definir lo que simplemente es.Lo que se va transformando no es Dṛaṣṭuḥ, sino la mente misma: poco a poco se convence, se rinde, se relaja 🫶🏼. Y en esa rendición, la identificación cambia de foco: deja de girar alrededor de los contenidos y se estabiliza en lo que siempre estuvo ahí.🌿🪷✨

1.3
Tada Dṛaṣṭuḥ Svarūpe Avasthānam

1.3
Entonces, el testigo se establece en su propia naturaleza

Tadā — Entonces / en ese momentoEn ese instante, cuando las olas de la mente se aquietan,
cuando hay reposo y silencio interno,
surge la posibilidad de reconocer quién soy realmente 🌊
No es un después cronológico, ni algo que se fuerce.
Es la consecuencia natural del proceso que empieza en los sutras anteriores:
cuando hay disposición, cuando la mente se asienta, aparece esta oportunidad.

Dṛaṣṭuḥ — El testigo / el observador 👁️El Dṛaṣṭu es quien ve, quien atestigua.
No se puede tocar, ver o conceptualizar con los sentidos.
Ni siquiera la mente puede atraparlo, porque la mente es un sentido más.
Cuando escuchamos la palabra Dṛaṣṭu,
nuestra actitud tiene que ser de quietud absoluta 🕊️
La mente, por hábito, querrá ir a su archivo: recuerdos, experiencias, conceptos.
Intentará crear imágenes o sensaciones, y dirá:
“Esto es el testigo: paz, vacío, silencio, espacio…”
Pero ninguna de esas cosas es el verdadero testigo ❌
El verdadero Dṛaṣṭu no se fabrica, no se inventa.
No depende de ninguna experiencia.
Es la aquello que permanece, silencioso, más allá de lo transitorio.
Svarūpe — En su propia naturaleza / esencia 🌿Svarūpe significa “la forma propia”.
Es la esencia de quien somos, siempre presente, incognoscible por los sentidos o la mente.
No hay nada que agregar, nada que buscar, nada que construir.
El testigo se reconoce a sí mismo tal como es,
sin identificarse con pensamientos, emociones o historias.
Avasthānam — Establecerse / residir / permanecer 💫Avasthānam indica que el Dṛaṣṭu se establece en sí mismo.
No viene y va.
No se confunde con pensamientos, emociones, sensaciones o historias.
Permanecer en la propia naturaleza es la consecuencia de la mente aquietada y de la disposición consciente.
Integrando el sutra completo 🌌Entonces, en el instante en que la mente se aquieta,
surge la posibilidad de reconocer al testigo interior, a “quien ve” o “quien percibe”.
El Dṛaṣṭu no se puede atrapar ni fabricar.
No depende de imágenes, sensaciones o experiencias.
Surge cuando la mente se establece en quietud y permite que el testigo se revele en su propia naturaleza.
Aquí, la práctica de yoga se revela: residir en la claridad pura, más allá de pensamientos y emociones.
Para cerrar 🌸Este sutra nos invita a:
Permanecer en presencia, sin interferencias
Observar sin identificar
Reconocer al testigo que siempre ha estado ahí
El yoga no es añadir, sino reconocer lo que ya eres 🧘🏾
Cada uno desde adentro, en su propio instante de quietud.
Reflexión y práctica sugerida 🌸
• Cada vez que aparezcan pensamientos o imágenes intentando definir al Dṛaṣṭu, observá y dejalos pasar.
• No identifiques la claridad, la paz o el vacío con el testigo.
• Simplemente permanecé, permitiendo que la “quien ve” se reconozca y more en sí mismo, sin interferencias.
• Este sutra nos recuerda que el yoga es volver a casa, a nuestra esencia, aquí y ahora.

1.2
Yogaḥ Citta Vṛtti Nirodhaḥ

1.2
Yoga es el cese de las fluctuaciones mentales (*1.5)

Un primer acercamiento a la definición de YogaEn este sutra, Patañjali nos da una primera definición de yoga, o al menos, un primer acercamiento a ella.
Dice que yoga es el cese —o la supresión— de los movimientos mentales.
Aunque, por mi forma de ver las cosas, prefiero hablar de cese más que de supresión.
Porque cuando uno comprende en profundidad el funcionamiento de la mente y la trata con inteligencia y claridad, poco a poco esa actividad mental va cesando naturalmente.
No hace falta “ir” a suprimir nada a la fuerza, porque eso termina funcionando como una olla a presión: los vṛttis (fluctuaciones de la mente) quedan contenidos por un rato… pero tarde o temprano van a volver con más fuerza.
Por eso, aquí vamos a hablar de cese, no de represión.

🪶 Tres palabras clave que necesitamos comprenderPara entender este sutra necesitamos aclarar tres palabras clave:
👉🏼 Citta
👉🏼 Vṛtti
👉🏼 Nirodhaḥ
🧠 Citta (चित्त) — La sustancia mentalEsta palabra ha sido traducida de muchas maneras.
En este estudio vamos a hablar de citta como sustancia mental.
Es como el campo mental donde aparecen todos esos movimientos o vṛttis.
Dentro de citta encontramos tres funciones fundamentales:• Manas (मनस्) → la mente “pensante”, la que recibe los datos de los sentidos y reacciona. Es rápida, inquieta, va de un estímulo a otro.• Buddhi (बुद्धि) → la inteligencia discriminativa, la que discierne, evalúa y toma decisiones. Es la parte más clara, la que puede ver con lucidez cuando está afinada.• Ahaṁkāra (अहंकार) → el sentido del “yo”, la identificación con la mente y con las experiencias. Es la función que dice “yo pienso”, “yo siento”, “a mí me pasa”.Algunos textos también mencionan Antaḥkaraṇa (अन्तःकरण), que significa “instrumento interno”, como un nombre colectivo para estas tres funciones.
Pero por ahora, para mantenerlo simple y claro, nos quedamos con estas tres: manas, buddhi y ahaṁkāra.
🌊 Vṛtti (वृत्ति) — Los movimientos mentalesLa segunda palabra es Vṛtti (वृत्ति).
Literalmente significa “movimientos” o “turbulencias”, “giros”, “enrosques”.
Podemos imaginar los vṛttis como olas que se levantan sobre la superficie de un lago.
Si la superficie está agitada, no podemos ver el fondo.
Si cesa el movimiento, el agua se vuelve clara y transparente.
Así funciona la mente: los vṛttis son todos esos patrones mentales, pensamientos, emociones, recuerdos, fantasías, que aparecen constantemente.
Patañjali va a clasificar los vṛttis algunos sutras más adelante, pero por ahora basta con entenderlos como el movimiento constante de la mente que perpetúa la identificación con ideas falsas o fantasiosas.
🪷 Nirodhaḥ (निरोधः) — El cese naturalLa tercera palabra es Nirodhaḥ (निरोधः).
Este término suele traducirse como supresión, contención o inhibición.
Pero a mí me gusta traducirlo como cese.
Porque no se trata de reprimir la mente con fuerza, sino de comprenderla tan profundamente que su actividad pierde inercia y se aquieta por sí sola, como un fuego que se apaga cuando se queda sin combustible. 🔥🌬️
Los comentaristas clásicos también amplían esta idea.
Por ejemplo, Vyāsa, uno de los principales comentaristas de los Yoga Sūtra, describe cinco tipos de mente, y una de ellas es precisamente la mente en estado de nirodhaḥ.
Esa es la mente que ha pasado por diferentes etapas de purificación y maduración, y que finalmente puede descansar en el silencio natural de su fuente.
No es una mente “muerta” ni forzada; es una mente libre de turbulencia.
✨ En resumenEste sutra nos dice:
Yoga es el estado en el que la sustancia mental (citta) deja de agitarse en movimientos (vṛtti), gracias a un cese natural (nirodhaḥ) que surge de la comprensión profunda y la madurez interior.
No se trata de luchar contra la mente, sino de conocerla tan bien que ya no necesita seguir girando en círculos. 🌀🌿

1.1
atha yogānuśāsanam

1.1
ahora, la disciplina del Yoga

El contexto en el que el Yoga puede florecerComenzamos con el primer sutra, que dice:“Atha Yoga Anushāsanam” — Ahora, la disciplina del yoga✨Este sutra consta de tres palabras en sánscrito.La primera es Atha (अथ), que significa ahora, en este momento auspicioso, o también “aquí comienza”.La siguiente palabra es Yoga (योग), que por ahora vamos a dejar sin definir, porque parte de este estudio que vamos a hacer tiene que ver justamente con descubrir qué es yoga. 🌸Y la tercera palabra es Anushāsanam (अनुशासनम्), que significa instrucción sistemática, es decir, paso por paso.
También significa enseñanza validada, comprobada, autorizada.
Y también significa disciplina transmitida en línea directa de maestro a aspirante o discípulo.

Vamos a profundizar un poquito en cada una de esas palabras 👇🏼La primera palabra: Atha — ahora.Este “ahora” no es un simple “bueno, empecemos la clase”. No.
En la tradición sánscrita, atha marca el inicio de algo importante y sagrado, y solo se pronuncia cuando quien escucha, cuando el oyente, está realmente listo.
Patañjali no empieza con teorías ni definiciones. No.Empieza invocando tu disponibilidad.Este “ahora” implica varias cosas.
Para empezar, que haya terreno fértil: que quien escucha tenga cierta madurez.
Esa madurez puede venir de haber probado otras prácticas, otras vías, o simplemente de la vida misma, que te hace madurar y desarrollar un deseo genuino de autoconocimiento.
Este “ahora” también implica que es un momento auspicioso, un momento lleno de gracia, donde hay claridad y preparación interna.
Es decir, ese terreno fértil del que hablábamos antes, que hace que la enseñanza —esta transmisión— pueda ser realmente escuchada. 👂🏼
Y por último, este “ahora”, también implica un corte. ✂️
¿Qué corta este atha?
Este “ahora” dice: acá termina la dispersión y comienza la dirección única.
Tu actitud y tu mente tienen que estar unidireccionadas hacia el autoconocimiento.
Entonces, para resumir:
Podemos decir que este atha, este “ahora”, señala ese instante en el que ya no estás entreteniéndote con una idea y otra, dispersándote, sino que estás realmente disponible, aquí y ahora, para el autoconocimiento en yoga.
Esa es la primera palabra del sutra: Atha — ahora.NirodhaḥLa siguiente palabra es Yoga, que dejamos reservada.NirodhaḥY la tercera es Anushāsanam, que significa enseñanza viva, no solamente teórica.Sí, hay una parte de teoría, pero si no se vuelve experiencia, queda seca.Anushāsanam implica que la enseñanza está viva, que hay que pasarla por uno mismo. 🔥
No significa simplemente “instrucción” como la de un manual.
Anushāsanam es la transmisión de una enseñanza que proviene de la realización directa de alguien que ha experimentado yoga y lo transmite fielmente.Es una enseñanza de experiencia a experiencia, no simplemente de idea a idea.De alguna manera, Patañjali está diciendo:“No te voy a contar mi opinión sobre yoga.
Te voy a transmitir una disciplina probada, que viene en línea directa, y que conduce al autoconocimiento.
Y el autoconocimiento, ¿a dónde nos lleva? A la libertad interior.” 🌳
NirodhaḥY aquella palabrita tan importante para nosotros, Yoga, que había quedado en el medio?Lo único que podemos decir por ahora —con este sutra— es que Patañjali aún no la está definiendo.Lo que hace es definir un contexto para yoga.¿Por qué?Porque al colocarla entre Atha (ahora) y Anushāsanam (transmisión viva y comprobada), está sugiriendo algo muy claro:Yoga es una vía que florece cuando hay madurez para estar presente —ahora, sin dispersión—, y cuando la enseñanza está viva, es decir, cuando hay transmisión de experiencia a experiencia.NirodhaḥEntonces, para cerrar este primer sutra, podemos decir que Patañjali nos da la bienvenida con solo tres palabras:“Atha Yoga Anushāsanam” — Ahora, la enseñanza del yoga.Pero ese “ahora” no es cronológico, es existencial.Significa: cuando hay verdadera disponibilidad, aquí comienza la transformación.Y la enseñanza no será una teoría más: será una transmisión viva que apunta al autoconocimiento… y no al entretenimiento.Es como abrir una puerta que solo se puede abrir desde adentro. Cada uno, desde adentro. 🧘🏾Nos encontramos en el siguiente sutra. 🙌🏻